En invierno, Esteban se obsesiona
con no perder los guantes, el gorro ni la bufanda. Desde la primera vez que le
confiaron la responsabilidad de cuidar de los guantes, el gorro y la bufanda,
en la guardería, no ha pasado un solo invierno entero sin perderlo todo. Hay
cerca de una docena de guantes desperdigados en el interior del cajón, como
pequeños pájaros sin pareja. Cada invierno, por lo menos una vez, Esteban cae
prendado de un nuevo gorro, y lo lleva a cualquier parte haga o no haga frío.
Cuando lo veo pienso: “Sólo es cuestión de tiempo que pierda este gorro
también” y no suelo equivocarme. Donde quiera que vaya, se toca siempre los
bolsillos del plumas para asegurarse de que los guantes están ahí y de que las
cremalleras de los bolsillos están cerradas. Si advierte que la cremallera de
un bolsillo que guardaba un guante está abierta, si ve que asoma cualquier
parte del guante, resopla o incluso se reprende a sí mismo y la cierra de golpe
y, creo adivinar, que piensa: no voy a
perder estos guantes, lo prometo. Este invierno, de momento, está siendo la
primera vez en toda su joven vida que no ha perdido ni los guantes ni el gorro.
Aunque si ha perdido la bufanda durante una larga noche de juerga. Se ha negado
a comprarse o que le regalemos otra bufanda a pesar del intenso frío invernal y
en su lugar ha comenzado a utilizar una
pashmina oscura que perteneció a su querida abuela. El pañuelo, con sus finos
hilos dorados, parece arroparlo como lo hacían los brazos de la mujer a quien
perteneció cuando él era un niño y, la gente le dice: “Qué hermoso pañuelo”.
CEBREIRO CHEES CAKE
Ingredientes:
750 gr de queso de Cebreiro.
125 ml de nata (35% M.G).
150 gr de azúcar.
1 vaina de vainilla.
3 huevos + 2 yemas.
Base:
180 gr de galletas (tipo María).
75 gr de mantequilla.
1 c.c de canela molida.
Pizca de sal.
Elaboración:
Empezamos por la base:
Precalentamos el horno a 180º.
Trituramos las galletas y añadimos la mantequilla derretida,
la canela y pizca de sal y trituramos de nuevo. Extendemos esta masa en el
fondo del molde y subimos un poco por los laterales, apretando con una cuchara
para que quede una base dura y compacta.
Horneamos la base 10 minutos.
Sacamos del horno (pero no lo apagamos) y dejamos que se
enfríe mientras hacemos el relleno.
En el bol de la amasadora ponemos el queso, la nata, el
interior de la vaina de vainilla, el azúcar y los 3 huevos más las 2 yemas,
Subimos el horno a 200º. Vertemos la crema sobre la base de
galleta y horneamos a 200º durante 15 minutos, luego bajamos el horno a 100º y
horneamos durante 1 y ¼ horas. Sacamos para una rejilla y para evitar que se
agriete en el medio, una vez horneada, pasamos un cuchillo alrededor, entre la
crema y el molde.
Dejamos enfriar completamente y llevamos a la nevera por 24
horas.
Adornamos con crema de membrillo y unas hojas de menta
fresca.
Nota:
Esta es mi versión del New York chees cake del West Village, sustituyendo el queso
crema por el Queso de Cebreiro, más nuestro, con un sabor que recuerda al
Mascarpone y una textura un poquito más densa.



