En la radio que hay sobre la
cómoda suena una canción de amor, Perales o Iglesias, María nunca los puede
identificar, ambos le suenan parecido: románticos, melosos y un poco
desesperados. La habitación está alumbrada por esa luz sucia y hepática que
arroja la única bombilla que pende del techo sostenida por un cable medio
pelado. Por la ventana entra la penumbra de la tarde, esa hora cuya grisácea
inmovilidad parece sobresaltarse con la bocina de algún que otro coche. Sobre
la mesa se apilan periódicos pasados, viejos ejemplares de lo que en su momento
fue prensa rosa de máxima actualidad, novelas de bolsillo y algunos botes con
bolígrafos y lapiceros. Junto al armario, grande y apolillado hay varias cajas
con más libros y en la puerta que se abre a la sala atiborrada de cajas y enseres
domésticos cuelga un calendario de varios años atrás. Por qué no he quitado aún ese calendario? Se pregunta María.
Apatía, abulia… María no encuentra ninguna explicación y tampoco le preocupa,
no tiene ganas de pensar nada, está bien allí, en ese que será su nuevo hogar;
lejos, muy lejos de aquel que era su cotidiano infierno con satanás incluido.
Está segura de que en esta, su vieja pero nueva casa no sentirá miedo al quedarse dormida ni
terror al despertar. No habrá sombras amenazantes, sólo la luz que la invitará
a vivir cada segundo de cada nuevo día. María ha tardado en dar el paso que la
ha llevado a abrir la puerta de esta vieja casa, ahora tiene un
nuevo hogar y muchas hojas que quitar a futuros calendarios.
KAZANDIBI (PUDIN QUEMADO)
Ingredientes:
½ l. de leche.
125 gr de azúcar.
1 c.s de maicena.
1 c.s de harina de arroz.
1 c.c de vainilla
líquida.
Fondo:
Mantequilla para engrasar el molde.
2 c.s de azúcar glas.
Necesitaremos una fuente de Pyrex (cristal resistente al
calor) o una sartén antiadherente.
Elaboración:
Mezclar con las varillas la leche con el azúcar, maicena,
harina de arroz y vainilla, hasta que no quede ningún grumo.
Esta mezcla la
colocamos en un cazo, a fuego medio, sin dejar de batir hasta que empiece a
burbujear y espese. La sacamos del fuego y la batimos unos 5 minutos, para que
se enfríe un poco.
Cubrir el fondo de una fuente de Pyrex (o sartén
antiadherente) con mantequilla y espolvoreamos el azúcar glas por todos los
lados.
Verter el pudin de leche en la fuente (o sartén) y llevar a
fuego medio- bajo y comenzar a quemar el azúcar en polvo de la parte inferior,
girar con frecuencia la fuente de pyrex para
que se queme por igual (si usamos la sartén esto no será necesario, solo
estaremos atentos y cuando los bordes empiecen a dorarse ya estará).
| Hecho en sartén |
Una vez dorado el fondo, pasamos la fuente de Pyrex o sartén
a una bandeja con agua, hasta que adquiera temperatura ambiente. Refrigerar 6-
8 horas antes de servir.
Si lo hemos hecho fino, podemos cortar tiras alargadas de
Kazandibi y enrollarlas sobre si mismas o bien
hacerlo un poco más grueso y cortar cuadrados para servir. De cualquier
manera esta delicioso y tiene un sabor a infancia que enamora.
Servir espolvoreado
con canela y pistachos molidos.
Nota:
Usar una fuente de cristal, permite ir viendo cómo se va
caramelizando el pudin, pero se puede hacer igualmente en una de acero o en
sartén.