“Callaros, que van a dar el tiempo” y allí aparecía
Mariano Medina, con una vara muy larga (luego supe que se llamaba puntero,
porque “apuntaba”) delante de un mapa de España cubierto de líneas curvas con
triangulitos y dos enormes letras mayúsculas,
una para cada grupo de curvas la A y la B. No sé por qué pero siempre he
pensado que esos grupos de líneas tenían los mismos colores que la circulación
sanguínea de mis libros de ciencias: azul y rojo. Azul para las rayicas de la A
y rojo para las de la B (que eran las malas) y para más inri venían del
Atlántico. Pues hoy, no hace falta que nadie “de el tiempo”, hace frío, viento,
llueve y yo estoy en la mismísima veira
do mar Atlántico, así que otro día para preparar una sopita caliente que
haga olvidar la borrasca y pensar en el anticiclón que aparecerá por las Azores
en cualquier rato de estos:
CREMA DE PUERROS Y SUS RAÍCES
DORADAS ACOMPAÑADOS DE YEMA
La idea de utilizar las raíces de
puerro fritas se la he tomado prestada a J.M Arzak, hace años que se lo vi
hacer, y he de reconocer que es un acierto pues se logra un sabor potente de
puerro.
Ingredientes:
4 puerros (la parte blanca)
½ cebolla.
1 ajo.
1 patata.
Caldo de pollo.
2 c.s de aove.
1 c.s de mantequilla.
150 ml de nata para cocinar.
4 yemas de huevo crudas.
Sal
Pimienta blanca.
Nuez moscada.
Aceite de girasol para freír.
Opción de presentación:
aceite de perejil.
comino en polvo.
Elaboración:
Para este plato es necesario que
los puerros sean muy frescos y que sus raíces sean un poquito gruesas.
Limpiar bien los puerros y poner en remojo las raíces de uno de ellos para que
se laven bien.
Picamos la cebolla, el ajo y el
puerro.
En una cazuela calentamos el
aceite con la mantequilla y añadimos el puerro, la cebolla y el ajo picados,
salamos y dejamos que se pochen a fuego
suave unos 12 minutos. Pasado este
tiempo añadimos la patata troceada le
damos un par de vueltas y le ponemos la pimienta y un poquito de nuez moscada
rallada, echamos la nata y caldo hasta cubrir las verduras. Que cueza todo unos
25 minutos, pasado este tiempo retiramos del fuego y trituramos con la
batidora.
Ponemos el aceite de girasol a
calentar (debe estar bien caliente para freír).Retiramos del agua las raíces de los puerros, las secamos bien
con papel de cocina y las freímos.
Ponemos la crema muy caliente en
un plato de servicio o en un bol, colocamos encima una yema (con el calor se “hará”)
cruda y lo adornamos todo con las raíces del puerro fritas.
Nota: Si nuestros puerro no
tienen una “buenas” raíces, podemos picar en juliana un puerro y freírlo en aceite caliente para
conseguir un crujiente de puerro.
Las raices de los puerros, creo recoradar que Karlos Arguiñano, las hacía al ajillo, como las angulas.
ResponderEliminarLa crema tiene muy buena pinta, pero le falta luz a la foto... Es lo que tiene cocinar a veira do mar, las borrascas oscurecen las vistas... Biquiños.
Aquí en Bogotá sería genial poder tomarse hoy esa crema, porque también hace un día frío y gris, después de una semana de locura de trabajo ... iremos a tomar una comida típica por ahí ... besos,
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