Amal es libanesa, hermosamente
libanesa. Que se cruce en tu vida es un regalo de las diosas, de todas ellas
juntas. Tiene unas manos muy delicadas, tanto que, cuando toca algo percibes
que lo acaricia. Enamora verla preparar maamouls. La harina y la sémola se
transforman en sus manos, cobran vida, transmiten la dulzura de la cocina
turca, los aromas de la árabe y la nota sofisticada de la francesa, así cocina
Amal. Y todo ello rodeado siempre de una maravillosa historia, como la que nos
contó que le había enseñado su abuela
cuando de niña le enseñó a preparar maamouls, y esto ocurría mientras nos
enseñaba a preparar estos delicados dulces hace ya algunos años. Según la abuela Bassima, es
tradición hacer los maamoul en Semana Santa y en Navidad porque tanto lo que
utilizamos para elaborar los dulces como los propios dulces está lleno de
simbología, aparentemente el molde de madera simboliza la cruz de Jesús, el
patrón del molde se asemejaría a la forma de la esponja con la que se le dio de
beber vinagre, la corteza apenas contiene azúcar (en ocasiones ninguna) en
referencia a la muerte de Cristo sin felicidad, y el interior es dulce y alegre
para simbolizar la resurrección. Para la Navidad el molde sería la cuna de
Jesús, el patrón del molde las humildes ropas que lo tapaban, la corteza
contiene azúcar (aquí sí) en referencia a la alegría del nacimiento y el interior
es dulce y alegre para simbolizar como tiene que ser siempre nuestro corazón. Gracias
Amal, por la historia,por la receta y por las Navidades compartiste con mi familia.
MAAMOUL
Ingredientes (unas 20 piezas):
Masa:
125 gr de harina de trigo.
140 gr de sémola fina.
112 gr de mantequilla ablandada.
150 gr de azúcar glasé más un poco para espolvorear por
encima.
1 c.c de polvo de hornear (levadura tipo royal).
30 ml de agua de rosas (o agua de azahar).
30 ml de leche.
150 grs de dátiles sin la semilla.
1 c.s de agua de rosas o (agua de azahar).
4c.s de pistachos al natural (sin tostar) picados.
Elaboración:
Relleno:
Triturar con ayuda de la batidora los dátiles junto con el
agua de rosas y a esto le añadimos los pistachos picados. Reservamos.
Masa:
Mezclar con las manos la harina, la sémola, el azúcar glasé
y la mantequilla, añadir el agua de rosas y la leche. Formar una bola con la
masa, debe ser suave y no pegajosa. No se debe trabajar mucho la masa para
evitar que quede dura. Envolver la masa en film de cocina y guardar en la
nevera por 30 minutos mínimo.
Formamos bolas y hacemos un pequeño hueco que rellenamos con
la masa del relleno.
El relleno debe quedar completamente cubierto con la masa.
Disponemos las galletas sobre papel de horno en la bandeja y
metemos a hornear a 175º C durante 15-20 minutos. Los maamouls deben quedar
blancos, apenas deben tomar color.
Los sacamos del horno y espolvoreamos con azúcar glasé.
Aguantan hasta 8 días en un recipiente hermético.
Esta receta forma parte del 3er. Parrandón de Recetas Navideñas que organiza nuestra amiga Angélica y en el que yo muy gustosamente he aceptado participar
Sin aliento me dejas corazón, es una historia preciosa, me encantan estas galletitas llenas de simbología, y que seguro están deliciosas. No parecen complicadas, otra cosa es encontrar el molde adecuado, pero para un apaño, ya se podrían hacer en plan rústico casero, con lo que tengamos a mano.
ResponderEliminarGracias por seguir haciéndonos soñar cada domingo. Besitos.
Un bocado maravilloso Sonso.
ResponderEliminarUn saludito
Hola Sonsoles. Cuando he comenzado a leer tu entrada pensé que se trataría de uno de tus relatos con los que nos sorprendes y con los que tanto disfruto, pero veo que no, eso al menos creo jj, que es real.
ResponderEliminarY reales y deliciosas son estas galletas con su simbología. Ese relleno es tentador y la masa una delicia. La unión de ambos han conformado un bocado excelso, exquisito que nos traslada al séptimo cielo, si es que lo hay jj.
Que pases un buen domingo.
Un abrazo.
Una buena receta acompañada de una bella historia resulta doblemente rica. No conocía estos pastelitos tan originales y exquisitos para mi, atendiendo a sus ingredientes y la forma delicada de elaborarlos, con mucho gusto los probaría y ofrecería a las personas que quiero.
ResponderEliminarUn beso.
Una historia maravillosa al igual que la receta. Me tendría que hacer con un molde de esos porque me gustaría muchísimo hacerlas. Besines!!!
ResponderEliminarQue buenos y ese relleno tiene que estar buenisimo , tomo buena nota besitos
ResponderEliminarHola Sonsoles!! Maravillosa historia, no conocía en absoluto que cada parte del Maamoul, tenía un significado religioso. Realmente, con los blogs de cocina no aprendemos sólo recetas de cocina o ingredientes nuevos, sino que, además, conocemos maravillosas historias. Feliz Parrandón!! Besitos.
ResponderEliminarSonsoles, muchas gracias a ti por esta receta e historia mágicas como toda tu cocina que nos transporta a lugares lejanos...La simbología de estas galletas me han dejado enamorada!
ResponderEliminarAunque no tenga el molde, haría las galleticas como una bolita aplanada sólo para no quedarme con las ganas de probarlas porque estoy segura que es un manjar.
Gracias nuevamente por tu interés y cariño en participar, desde ya estás invitada al del próximo año, mira que el tiempo pasa volando!
Muchos besos!!
Debe de estar buenísimas con ese relleno ,que molde más cuco ,voy a ver si me hago con uno
ResponderEliminarBesitos¡¡
Hola, yo he disfrutado leyendo pero también disfrutaría viendo como tú elaboras estaos pastelillos o galletas que se ven tan deliciosos. Un beso Sonsoles y feliz semana
ResponderEliminarHola Sonsoles, cuanto me gustaría cruzarme con Amal y sobre todo echarle mano a sus Maamouls, qué galletas más bonitas, son preciosas y el relleno delicioso. Me ha gustado mucho la historia y me he enamorado de tus moldes ♥ Un besito y feliz semana!
ResponderEliminarImpresionantes. Cuando estuve en oriente medio tuve en la mano estos moldes y me arrepentiré siempre de no haberlos comprado, porque no sabía para qué servían. Que envidia me das!
ResponderEliminarEsas galletitas se ven una pura delicia.
ResponderEliminarBesos
Una preciosidad de pastelitos, de verdad. El molde es una chulada, y cuando alguien cocina con el corazón todo sale bordado. A la vista está el resultado, me encantan!
ResponderEliminarBesitos