Invité a Lucia a comer, teníamos que celebrar mi
regreso y ponernos al día en muchas cosas. Lucia es una persona muy aloprotocolo y siempre, siempre suele traer una botella de
vino o cava para amenizar la comida, favorecer la digestión y facilitar la
cabezadita, pero ayer me sorprendió y mucho: Nada de licores, traía una
Orquídea!! Sobre todo me sorprendió porque no le gusta comprar flores. En
cierta ocasión me había contado que cuando esperaba en el puesto de las
verduras, vio a una mujer con un ramo de flores que debía costar al menos 30€ y
eso le produjo hasta cierto malestar. Le desconcertaba que alguna gente comprara
flores como si se tratara de un producto esencial, algo tan necesario como las
legumbres, el pescado o incluso el papel higiénico. A ella le gustan las flores
en maceta. Duran más siempre que una se acuerde de regarlas. En su casa
familiar no había flores, ella no recordaba que su madre las comprara jamás. No
fue consciente de que estuviera privada de algo tan bello hasta el día que fue
con su tía al mercado de Monterrico. Allí observó cómo compraban toda clase de
verduras, frutas y golosinas que eran desconocidas para ella. Más tarde, ya en
los puestos de la calle, se pararon
frente a un ambulante donde su tía
compró varias varas de nardos, mientras le susurraba al oído: esta flor está prohibida colocarla en las alcobas de las mujeres
solteritas porque dicen que su aroma las embriaga y adolece sus voluntades;
que inundaron con su aroma cada rincón de la casa. Al recordarlo hoy… decidió
darse un capricho y comprarme una
orquídea. No estuvo de más su
aclaración final (sobre todo para alguien como yo, con quien las plantas parecen
tener un alto grado de incompatibilidad). Las orquídeas parecen delicadas, pero
no lo son tanto, realmente sólo hay que mantenerlas húmedas y en un ambiente claro y cálido. Sus
flores se mantienen durante mucho tiempo, luego la planta entra en estado de
hibernación hasta que vuelve a sorprendernos con nuevos botoncitos que se
abrirán en hermosas flores. Mientras esperamos que se abran los botoncitos de
la orquídea nosotros vamos a ir abriendo unos higos para preparar el postre, de la mano de M. Berasategui:
HIGOS RELLENOS DE CHANTILLÍ DE MANGO
Ingredientes
(4 personas):
125 grs de mascarpone (sustituible
por nata montada).
30 grs de miel.
125 grs de pulpa de higo.
Cereales crunch ( los del
deayuno)
Para el chantillí:
250 grs de pulpa de mango
triturada.
500grs de nata semimontada.
Elaboración:
Mezclamos el mascarpone con la
miel bien y refrigeramos. Mientras, cortamos la parte superior de los higos (a
modo de sombrero) y los vaciamos, para obtener los 125 grs de pulpa.
Mezclamos al mascarpone y la miel
la pulpa de higo y con esta mezcla rellenamos los higos.
Colocamos encima el crunch de los
cereales y le ponemos el sombrerito del propio higo.
Para el chantillí: Pasamos por la
batidora o thermomix el mango hasta que esté perfectamente triturado (si es
necesario lo colamos) y lo mezclamos cuidadosamente con la nata.
Ponemos una cama de chantillí de
mango y encima colocamos nuestros higos rellenos.
Nota: En su receta original M. Berasategui utilizaba piña en lugar
de mango, nata en vez de mascarpone para el relleno y galletas maría en lugar
de cereales crunch.












