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domingo, 16 de noviembre de 2014

Higos rellenos de Chantillí de Mango

Invité a  Lucia a comer, teníamos que celebrar mi regreso y ponernos al día en muchas cosas. Lucia es una persona muy aloprotocolo  y siempre, siempre suele traer una botella de vino o cava para amenizar la comida, favorecer la digestión y facilitar la cabezadita, pero ayer me sorprendió y mucho: Nada de licores, traía una Orquídea!! Sobre todo me sorprendió porque no le gusta comprar flores. En cierta ocasión me había contado que cuando esperaba en el puesto de las verduras, vio a una mujer con un ramo de flores que debía costar al menos 30€ y eso le produjo hasta cierto malestar. Le desconcertaba que alguna gente comprara flores como si se tratara de un producto esencial, algo tan necesario como las legumbres, el pescado o incluso el papel higiénico. A ella le gustan las flores en maceta. Duran más siempre que una se acuerde de regarlas. En su casa familiar no había flores, ella no recordaba que su madre las comprara jamás. No fue consciente de que estuviera privada de algo tan bello hasta el día que fue con su tía al mercado de Monterrico. Allí observó cómo compraban toda clase de verduras, frutas y golosinas que eran desconocidas para ella. Más tarde, ya en los puestos de la calle,  se pararon frente a un  ambulante donde su tía compró varias varas de nardos,  mientras  le susurraba al oído: esta flor está prohibida colocarla en las alcobas de las mujeres solteritas porque dicen que su aroma las embriaga y adolece sus voluntades; que inundaron con su aroma cada rincón de la casa. Al recordarlo hoy… decidió darse un capricho y comprarme una  orquídea.  No estuvo de más su aclaración final (sobre todo para alguien como yo, con quien las plantas parecen tener un alto grado de incompatibilidad). Las orquídeas parecen delicadas, pero no lo son tanto, realmente sólo hay que mantenerlas  húmedas y en un ambiente claro y cálido. Sus flores se mantienen durante mucho tiempo, luego la planta entra en estado de hibernación hasta que vuelve a sorprendernos con nuevos botoncitos que se abrirán en hermosas flores. Mientras esperamos que se abran los botoncitos de la orquídea nosotros vamos a ir abriendo unos higos para preparar el postre,  de la mano de M. Berasategui:

HIGOS RELLENOS DE CHANTILLÍ DE MANGO



Ingredientes (4 personas):

12 higos de unos 30 gramos.
125 grs de mascarpone (sustituible por nata montada).
30 grs de  miel.
125 grs de pulpa de higo.
Cereales crunch ( los del deayuno)
Para el chantillí:
250 grs de pulpa de mango triturada.
500grs de nata semimontada.





Elaboración:

Mezclamos el mascarpone con la miel bien y refrigeramos. Mientras, cortamos la parte superior de los higos (a modo de sombrero) y los vaciamos, para obtener los 125 grs de pulpa.
Mezclamos al mascarpone y la miel la pulpa de higo y con esta mezcla rellenamos los higos.
Colocamos encima el crunch de los cereales y le ponemos el sombrerito del propio higo.



Para el chantillí: Pasamos por la batidora o thermomix el mango hasta que esté perfectamente triturado (si es necesario lo colamos) y lo mezclamos cuidadosamente con la nata.

Ponemos una cama de chantillí de mango y encima colocamos nuestros higos rellenos.

Nota:  En su receta original M. Berasategui utilizaba piña en lugar de mango, nata en vez de mascarpone para el relleno y galletas maría en lugar de cereales crunch.

domingo, 5 de octubre de 2014

Tarta Charritos World

La casa de Lola no está muy lejos de la escuela, a dos calles y dos vueltas: una a la derecha y otra vez a la derecha, dos rosales, una mata grande de lavanda y una gran adelfa plagadita de flores de distancia. Es su segundo día de clase y su padre le pregunta cómo va todo. Lola le cuenta que sigue en la misma clase del curso pasado con  los mismos compañeros, a excepción de Noelia que se ha ido y, por desgracia, también con la misma profesora. No entiende porque Doña Lucrecia es una mujer tan cruel. Es su soltería, eso la amarga, la volvió dura y hasta despiadada; tiene que vivir con la constatación de haber sido rechazada, le dice el padre. - Manuel, Cómo le dices eso a la niña? Y si no… Cómo fue? O no fue tu primo Gabriel el que después de años y  más años de noviazgo le espetó: lo siento pero he sentido la llamada del Altísimo y me hago cura.  Y ahí la dejo. Que  cantó misa y todo en el pueblo, nada más que pa darle otra vueltica de tuerca? Por supuesto, a favor de Doña Lucrecia he de decir que esto la convirtió en una profesora fantástica capaz de inculcar disciplina a los alumnos como ninguna otra. Todo tuyo, rey: “Lo que natura non da, Salamanca non presta”. Y tu hija, en asuntos del alma, amores y desamores a tu padre… ponlo en cuarentena  y del primo Gabriel, pues otro día hablamos que ahora vamos a disfrutar de algo que si nos da Salamanca:

TARTA CHARRITOS WORLD


Ingredientes:


1 bolsa de obleas de Ciperez (Salamanca)
Crema de avellana (la cantidad necesaria, aproximadamente 1 tarro)
Crema de galletas maría (aproximadamente ½ tarro)
Crema de toffe (como ½ tarro)
1 cajita de macarons de colores sin relleno (Lidl).


Elaboración:

Untamos una primera oblea con crema de toffe y colocamos otra oblea encima que untamos igualmente con crema de toffe y esta misma operación la repetimos con una tercera oblea.

La cuarta oblea la untamos de crema de galleta maría y la quinta y sexta. El resto de obleas, hasta acabar con el paquete las vamos untando con crema de avellana. Cuando acabamos con todo el paquete (y si queremos, alguna más de otro que tengamos) recubrimos bien con crema de avellana toda la parte superior y los bordes de lo que será nuestra tarta o torta.



Decoramos “pegando” con un poquito de crema de galleta maría los macarons de colores alrededor y alguno por encima.  

vista aérea de la Tarta Charritos "encajonada"


Nota: Ha pasado un riguroso control ESO de calidad y mi más dura crítica gastronómica me ha pedido un "bis" lo antes posible, así que... no hay lugar a duda: Está requetegüenísima!!!





domingo, 28 de septiembre de 2014

Pastel de Dulce de Leche, Queso e Higos frescos

Cómo puedo describirte la primera vez que me topé con él? Deja que te diga, le vi con los ojos, con el cuerpo y con el alma. Estaba sentado en los escalones de la Pontificia con su amigo Javier. Quise seguir avanzando pero las suelas de mis zapatos echaron raíces que se clavaron en los adoquines del suelo. Fue mirarle y sentir que mi vida hasta entonces había transcurrido a un ritmo triste. ¡Ojalá pudiera ser capaz de transmitirte aquel instante en el que sentí que me alineaba con los deseos  que la vida me tenía reservados! Carmen me agarró del brazo y tiró de mi para que siguiéramos caminando, ya en  la calle Meléndez le pregunté Crees que le volveré a ver? Ella se rió, como nos reímos todos cuando tenemos veinte años y es otoño. Y como era un deseo de la vida, la vida empezó esa misma tarde a prender mi alma en la suya. El cuento ya estaba contado. Cuando se marchó me sentí sola y  abandonada, pero no ha sido algo que me haya sucedido a mi sola, porque todos los que le han conocido comparten este sentimiento. Tan dulce como fue aquella  tarde de otoño en la que mi corazón empezó a latir en el suyo, así quiero que sea el sabor que te traiga mi receta de hoy:

PASTEL DE DULCE DE LECHE, QUESO E HIGOS.


Ingredientes:

Base:
180 grs galletas speculoos.
90 grs de mantequilla
Relleno:
1 bote de dulce de leche.
1 tarrina de queso crema (tipo Philadelphia)
2 yemas de huevo.
Cobertura:
2 láminas de gelatina.
Higos frescos (cantidad suficiente).
1 vaso de vino dulce de Málaga.
unas flores frescas de lavanda (opcional).




Elaboración:       
 
Trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla. Con esta mezcla forramos el fondo de nuestro molde, aplastando bien para que quede lo más igualado posible.
Mezclamos el dulce de leche, las yemas y el queso y batimos ligeramente esta mezcla.
Encendemos el horno a 180º.
Vertemos sobre la base de galleta y metemos en el horno unos 25 minutos aproximadamente.
Mientras se enfría nuestra tarta preparamos la cobertura.
Lavamos y cortamos los higos en cuartos.

Rehidratamos 5 minutos, en agua fría, la gelatina.
Calentamos el vino dulce en el microondas (con medio minuto es suficiente) y en el disolvemos la gelatina bien escurrida.

Colocamos los higos sobre nuestro pastel y con ayuda de una cuchara vamos vertiendo la gelatina cuando ya empieza a enfriar y espesar.
Ponemos unas flores frescas de lavanda por encima de nuestro pastel, lo aromatizarán agradablemente.


martes, 23 de septiembre de 2014

Leche Frita de los Angelitos Negros.

Pienso en mi madre y ahí está, cocinando, cosiendo y rezando. Y en este caso el orden de los factores no altera para nada el resultado: una madre excepcional, de las que se cuentan con los dedos de la mano y te sobran tres.  Es más, estoy  convencida que ahora mismo estará ahí en el cielo con su rosario de palo de rosa preparándoles leche frita para sus angelitos negros. Porque también es cierto que los angelitos para los que desde hace poquito empezó a cocinar Nardi no pueden tener otro color, tu sabes por qué te digo esto. Recuerdo una tarde de mi infancia que entré corriendo en casa porque fuera llovía, la cocina olía de maravilla, le pregunté a mi madre qué estaba haciendo, me dijo: acércate,  el secreto es que esta cazuela tiene labios y puede contarte historias si dejas  que tus orejas oigan o que tu nariz huela. Cierra los ojos y  escucha. La obedecí, cerré los ojos, me agaché despacio y dejé que el vapor que salía de la cazuela subiera lentamente por mi nariz y  acariciara mis labios… no pude  por menos, primero me relamí los labios y acto seguido metí el dedo en aquella crema caliente, blanca, suave… recibí un pequeño “toque de atención” (mi madre nunca nos pegó) al mismo tiempo que la punta de mi dedo índice se convertía en un pequeño volcán de sabores… Esta es la receta de la leche frita que a partir de ahora se cocina en el cielo y como yo ando reñida con los “jefes” de ese lugar, te la voy a dejar, para que no sólo la disfruten ellos,  por si la quieres preparar algún ratito de estos:
LECHE FRITA DE LOS ANGELITOS NEGROS.



Ingredientes:


½ l de leche entera (mejor pasteurizada)
6 c.s rasas de harina. ( nada de maizena, harina)
10 c.s con copete de azúcar.
3 anises estrellados.
La cáscara (sólo la parte amarilla) lavada de ½ limón.
Unas gotas de zumo de limón.
Para el rebozado:
Harina (cantidad suficiente).
2 huevos batidos.
Aceite de girasol para freír.
Azúcar para espolvorear por encima.

Mi aportación a la decoración:
Algodón de azúcar.
Bolitas de anís de colores.



Nota:
La mayoría de las recetas de mi madre se medían en cucharadas, pero si quieres, una cucharada sopera vienen a ser  +/- unos 10 grs.
Los niveles de goloseo en casa los marcaba mi hermano el mayor que, por cierto, tenía el listón tirando a alto, así que si en tu casa no sois muy golosos reduce un poquito la cantidad de azúcar.


Elaboración:

Del ½ litro de leche separamos un poco para un bol.
Ponemos a calentar en un cazo la leche con el azúcar, los anises y la cáscara de limón. Mientras se va calentando,  en la leche que hemos separado desleímos la harina muy bien, para que no nos queden grumos.
Removemos la leche para que el azúcar se deslía.
Cuando la leche empieza a hervir, retiramos la piel del limón y los anises e incorporamos la harina desleída y sin parar de remover dejamos que vaya espesando la mezcla.
Preparamos un molde o una bandeja donde irá nuestra leche (yo suelo mojarla con agua fría)
Cuando tenga la textura de unas natillas espesas, vertemos nuestra leche en el molde y la rociamos con unas gotitas (gotitas, no chorretón) de zumo de limón. Dejamos enfriar bien, bien.
Ponemos una sartén con aceite al fuego.
Cortamos y rebozamos, primero por harina, después por huevo y freímos, primero por un lado y luego por otro… sacamos y dejamos escurrir sobre papel absorbente.
















miércoles, 13 de agosto de 2014

Tejas con Queso, Higos, Mango y Miel

Con Fátima comparto recetas de cocina marroquí, deliciosos tés y maravillosas conversaciones. Me contaba una tarde que en su región hay un dicho popular que reza así: Decidme cómo ha nacido un hombre y os contaré su futuro. Luego pasó a narrarme un bonito cuento que intentaré contarte lo más fielmente posible: “Un vidente había pronosticado al  rey Nimrod que sería destronado por un niño que estaba a punto de nacer. El rey mandó decapitar al vidente por agorero. Luego convocó a sus visires en la sala del trono y ordenó que se diera muerte a todos los recién nacidos. Qué se podía hacer? Adna, embarazada de un niño, Abraham, abandonó su hogar en Urfa sin tener tiempo para recoger sus cosas, amparada en las sombras de la noche, cruzó las callejuelas  con cuidado y se dirigió, atravesando el arco de los orfebres, por la salida sur, a una de las muchas cuevas que había en las colinas que circundaban la ciudad. Allí dio a luz. Abraham llegó con los ojos abiertos, curioso  y vigilante. El bebé no lloró. Adna no tenía leche.  El bebé buscó la mano de Adna, se metió dos de sus dedos en la boca y chupó. Un dedo le dio leche y el otro miel. La versión de Fátima era más larga y también mucho más bonita pero esto es lo que yo recuerdo y te cuento. De paso, te dejo la receta que este cuento me inspiró:

TEJAS  CON QUESO, HIGOS, MANGO Y MIEL



Ingredientes (para 10/ 12 tejas):


1 tarrina de queso crema (o mascarpone)
12 higos (6 + 6 para decorar)
½ mango maduro.
3 c.s de miel de flores.
Unas flores de lavanda (frescas o secas, pero aptas para comer).
2 c.s de almendras picaditas.
2 c.s de almendras  laminadas.
1 c.s de crema de almendras (Almendrina).
Tejas: receta aquí



Elaboración:


En un bol vertemos el queso, la crema de almendras (Almendrina) y la miel y lo mezclamos todo suavemente.


Añadimos las flores de lavanda.
Pelamos 6 higos y los picamos en trozos pequeñitos, igual que el mango (reservamos unas láminas para hacer unos pequeños corazones de decoración con ayuda de un cortador mini).

A la mezcla de queso y miel añadimos las almendras picaditas, los higos y el mango. Con cariño y cuidado integramos todos los ingredientes. Guardamos  en la nevera en un bol tapado con papel film hasta  el momento de servir (preparar al inicio de la comida, para servir a los postres y que las tejas no se ablanden en exceso).

En un plato colocamos nuestros corazoncitos de mango y al lado los 4 higos reservados  para la decoración cortados en gajos, tapamos con papel film y guardamos en el frigorífico hasta el momento de utilizar.



Montaje: En cada teja ponemos un par de cucharadas de la mezcla de queso, miel, frutas y almendras y decoramos con unos gajos de higos y unos corazones de mango.

el boceto y... el resultado

domingo, 13 de julio de 2014

Bizcocho "Fuego Nuevo"

Para los antiguos habitantes de Tenochtitlan, cada cincuenta y dos años terminaba un ciclo cósmico y se iniciaba uno nuevo. El sol era el actor principal. El que marcaba el paso del tiempo. Cuando se ocultaba en el horizonte, se temía que no volviera a salir. Para evitar que eso sucediera se realizaba una ceremonia que,  según los cronistas de la conquista de América, coincidía con el día en que las Pléyades se encontraban en el punto más alto del cielo. Al caer la noche, los sacerdotes, vestidos con las insignias, ropajes y máscaras de sus dioses caminaban hacia el Monte Huizache (hoy Cerro de la Estrella). Los fuegos y las luces de toda la ciudad se apagaban y las familias hacían limpieza general dentro de sus casas, destruyendo todos los objetos de uso cotidiano. Se encendía el fuego en la cima del cerro (Monte Huizache) y con él los sacerdotes prendían antorchas que eran entregadas a los corredores más rápidos para que ellos distribuyeran el Fuego Nuevo, marcando así el inicio de un nuevo ciclo cósmico. Los indígenas consideraban que la Montaña y el Sol juntos eran la representación de Dios. Cuando Fray Bernardino de Sahagún se enteró de ello, utilizó este simbolismo dentro de las cartillas con las cuales catequizaban a los indios. Esto me lo contó  Lupe mientras nos tomábamos un “cafelito” acompañando  un trozo de:

BIZCOCHO “FUEGO NUEVO



Este bizcocho es un dulce suave, ligero y aromático. Puede servir para el desayuno, como merienda e incluso se puede utilizar como base para un bizcocho relleno. Tiene una textura muy similar al Ángel Food  pero, a diferencia de éste, se prepara añadiendo mantequilla a la masa.


Ingredientes:

6 claras de huevo.
Pizca de sal.
150 grs de mantequilla.
200 grs de azúcar.
100 grs de harina (todo uso)
½ vaina de vainilla  (el interior rallado).
1 c.c de azúcar de caña  de grano un poquito grueso (opcional)
1 “copita” de tequila reposado.




Elaboración:

Montar las claras junto con la sal  a punto de nieve firme y reservar.
En un bol amplio (luego mezclaremos todo ahí) ponemos el azúcar y encima tamizamos la harina. Añadimos el interior de la vaina de vainilla y la mantequilla en  pomada.  Mezclamos todo bien.
Incorporamos  el tequila,  y removemos para  que quede todo bien integrado. Añadimos las claras montadas y las incorporamos a la mezcla anterior con movimientos envolventes. Una vez que esté todo bien  mezclado le echamos el azúcar de caña grueso  (opcional) y vertemos la mezcla en un molde antiadherente  (o si no, lo untamos con mantequilla y espolvoreamos con harina, para que no se pegue)


Precalentamos el horno a 200º durante diez minutos, introducimos la preparación y cocemos a 180º de 25 a 35 minutos (dependiendo del horno). Dejamos enfriar entes de desmoldar y decoramos al gusto de cada quien y cada cual, en mi caso lo he espolvoreado de azúcar glas y le he puesto unas rodajas de higos frescos y alquejenjes.



Yo participo de la creencia indígena de que la Montaña y el Sol  juntos representas algún dios, lo de averiguar cuál es el día en que las Pléyades están en el punto más alto del cielo, ese será… tu trabajo de campo en esta receta.

domingo, 25 de mayo de 2014

Pastela María Teresa

Para la receta de hoy he barajado la posibilidad de varios nombres, y al final ha salido el que acabas de leer. Creo que el nombre es el más adecuado y te voy a decir por qué. Ya sabes que Tere me surte de productos gastronómicos (jai estándar, pero que muy jai) que no los comen ni en la mismísima casa real. Con tales benditos frutos, la compañía de San Pascual Bailón  y una buena dosis de cariño,  mezclando, añadiendo y horneando… de esta amalgama no podía salir nada que no estuviera bueno rayando lo requetebueno.  La preparación es muy sencilla, y los ingredientes principales eran suyos así que  creo que rendirle este pequeño tributo poniendo su  nombre al resultado final esta más que merecido.  Como me gusta que mis preparaciones pasen control de calidad ESO (eso si que está bueno o… eso no hay dios que lo coma) pues como que de la primera versión no quedó nadita, por lo que he repetido. Los ingredientes los he combinado pensando en la tarta de Santiago (Galicia) por un lado y en las barquitas de cidra (Andalucia) por otro.  Norte y sur, sur y norte. Y para envolver el norte y el sur me fui un poquito más abajo, llegué hasta marruecos y me encontré con las pastelas (mezclas dulces y saladas aromatizadas con canela y envueltas en masa filo). Como nuestra preparación también va envuelta en masa filo y aromatizada con canela... pues:

PASTELA MARÍA TERESA





Ingredientes:

350 grs de cabello de ángel.
200 grs de almendra (mitad molida, mitad laminada)
4 huevos
1 c.c de canela molida
6 hojas de masa filo.
Aceite suave (mejor girasol o sésamo)







Elaboración:

En un bol amplio vertemos el cabello de ángel, las almendras, los huevos y la canela y lo mezclamos todo bien. Reservamos.
Con una brocha pincelamos con aceite una lámina de pasta filo, por ambas caras (sólo la primera lámina) y la colocamos en nuestro molde, dejando que sobre por los lados. Sobre esta primera lámina colocamos una segunda y pincelamos su cara superior. Colocamos sobre la segunda una tercera y pincelamos la cara superior.
Con las otras tres láminas seguiremos el mismo proceso pero colocandolas en forma de cruz sobre las anteriores (así, al final tendremos  un paquete -pastela- que quedará perfectamente cerrado).
Encendemos el horno a 180º.
Vertemos el relleno y cerramos con cuidado de no romper la pasta filo. Pincelamos con un poquito de aceite y espolvoreamos unas cuántas almendras laminadas.


Metemos al horno, bajamos la temperatura a 170º (yo he puesto calor abajo y aire)  y cocemos durante 20-25 minutos. Para que no se queme mucho la superficie, podemos tapar con un papel de aluminio cuando tenga el color doradito.



domingo, 11 de mayo de 2014

Ángel Food Cake


Ya te conté que una  cosa que me gusta mucho, mucho, es compartir un gin tonic y una conversación. Para el gin tonic soy un poco exigente pero para la conversa lo soy más. Y así, me gusta reunirme pero no más de tres (lo ideal) o cuatro personas, sino… pierdo el hilo, el ritmo, la cadencia, la entonación (vamos, que me ausento de la misma). Normalmente dejamos que los temas de nuestras conversaciones vayan de lo divino a lo doméstico y de lo humano a lo ideal, con un 85 % de buen humor, si no, mejor apaga y vámonos!! Uno de estos ratos placenteros lo pasé hace poco con un par de amigas, esta vez decidimos que cada una escribiría una palabra en un papel, luego doblaríamos el papel y le pediríamos a “una mano inocente” (el camarero) que cogiera  uno de los papelitos, ese sería nuestro tema. La palabra elegida fue boca. De ese buen rato, recuerdo que derivando, derivando llegamos a la conclusión de que hay bocas que sugieren estar esperando dar un bocado y que por la misma espera hay bocados divinos y los hay prohibidos; que incluso hay bocados que  por lo divinos deberían estar prohibidos y por la misma inexistente ley, hay bocados prohibidos que son divinos. Que hay bocas que nunca llegarán a dar un bocado (soñado o no) y hay bocados que te harán soñar toda la vida. Hoy también he estado de conversación, pero por la mañana y sin gin tonic, lo cual viene a decir que  ha sido conmigo misma y al final de la misma, me he propuesto hacer un bocado divino que no esté prohibido. Para los prohibidos… tu decides!!

ANGEL FOOD CAKE


Ingredientes:
Este es el aparato de McGiver  para cortar los huevos
6 claras de huevo.
2 c.c  de Cremor tártaro.
Pizca de sal.
200 grs de azúcar.
80 grs de harina (todo uso)
½ c.c Esencia, aroma…al gusto.
Cobertura:
120 grs Chocolate blanco para cobertura.
2 c.s de leche.
Decoración:
Virutas de coco fresco y fresas.





Elaboración:
Poner las claras junto con el crémor tártaro y la sal en un bol y con ayuda de las varillas eléctricas  montar a velocidad baja un par de minutos (hasta que el crémor esté completamente disuelto) luego subimos la velocidad  y seguimos montando hasta que tenemos un punto de nieve consistente, momento en el que empezamos a añadir el azúcar poco a poco, cuando el azúcar esté completamente integrado subimos otro poquito la velocidad y seguimos batiendo hasta que el conjunto esté firme, firme. Bajamos la velocidad al mínimo y vamos añadiendo poco a poco la harina tamizada, dejando que se integre bien antes de añadir más. 

  Una vez que tenemos todo bien mezclado, añadimos la esencia elegida ( yo puse una que me habían regalado de Kiwi y frambuesa, para que contrastara un poco con el coco)y mezclamos con la espátula.
Encendemos el horno a 170º.
Vertemos la mezcla en el molde y cocemos unos 25 minutos a 160-170º.

Una vez cocido, dejamos que se enfríe totalmente. Lo sacamos del molde y le damos la vuelta.


Preparamos la cobertura calentando la leche con el chocolate a fuego muy, muy suave o en el microondas (a potencia baja) controlando que no se queme y con esto cubrimos nuestro Angel Food (o bocado divino no prohibido), rematamos la jugada con unas virutas de coco fresco o seco.


Nota: Si el coco es seco (rallado) puedes tostar las virutas en una sartén sin aceite al fuego, quedarán de un bonito color dorado y mucho más aromático.


Y como decía el poeta, yo te digo:

Boca que arrastra mi boca. 
Boca que me has arrastrado: 
boca que vienes de lejos 
a iluminarme de rayos...

...Boca que desenterraste 
el amanecer más claro 
con tu lengua. Tres palabras, 
tres fuegos has heredado: 
vida, muerte, amor. Ahí quedan 
escritas sobre tus labios.