Las
tardes de los lunes las suelo pasar entre costuras, como el libro de M.
Dueñas, bueno mejor dicho entre hilos, lanas, tijeras, dedales, agujas de
calcetar, de las de coser, de las de crochet…¡ mira que las hay diferentes!
Antes de esto, tenía la impresión de que las agujas de calcetar tenían imán
pues no entendía como cuando la gente tejía una bufanda, por ejemplo, las dos
agujas tenían las punticas siempre pegaditas y lo más desconcertante, cómo
conseguían hacer puntos y coger las lanas así, sin un ganchito ni nada. Este
misterio lo estoy resolviendo poco a poco y de momento ya sé que no tienen imán
alguno. Esto es como otro mundo pequeñito dentro del mundo mundial.
Asisto a un club de punto, patchwork y demás artes aplicadas,
donde quien sabe enseña al que no, aquí he visto chismes para estas cosas que no creía que existieran y aprendido
muchisísimo, pero lo mejor de lo mejor es la gente que lo forma, los
buenos ratos que pasamos y las risas que nos echamos. Ahora bien, como
casi todo en esta vida, tiene un “pero” y es que no hay cafetera, ¡con lo bien que
sienta un café a media tarde! y si es en buena compañía…Para qué contarte. No
sé si tú asistes a algún club y si dispones de cafetera, pero seguro que
lo que si tienes es un ratito para compartir:
CAFÉ, LICOR DE CAFÉ Y NUECES... EN UN BIZCOCHO
He seguido una receta del libro
Easy Baking de L. Collister, pero le he
puesto por mi cuenta y riesgo el toque
meigo del licor de café (y creo que gana un par de puntos o tres).
Ingredientes
(6 / 8 raciones):
140 grs de harina.
100 grs de azúcar moscovado.
90 grs de mantequilla a
temperatura ambiente.
½ sobre de levadura Royal.
1 huevo batido.
4 c.s de café expreso frío.
4 c.s de licor café.
Pizca de sal.
70 grs de nueces peladas.
Elaboración:
En un bol grande ponemos la
harina, sal y azúcar moscovado, removemos bien y le añadimos la mantequilla que
la iremos mezclando con los dedos… de las manos. Cuando está bien, pero bien
mezclada separamos y reservamos cuatro cucharadas (ya verás para qué).
Añadimos la levadura, mezclamos e
incorporamos el huevo batido, el café y… Tachín, tachán el licoooorcillo junto
con 50 grs de nueces.
Encendemos el horno a 180º
Vertemos en un molde
antiadherente pequeño (17 X 8 cm). No lo he enharinado y se ha desprendido
perfectamente.
A las cuatro cucharadas de masa
reservada le añadimos el resto de nueces y esto se lo ponemos por encima a la
masa, quedará durito formando una costra (o si lo prefieres en inglés: Crumble)
Cocemos durante 25 minutos a 180º.
Nota:
El azúcar moscovado, también se
conoce como azúcar húmedo, azúcar moscabado y azúcar de Barbados. Se obtiene de
la caña de azúcar y casi no sufre refinamiento. Tiene un fuerte sabor a melaza,
algo amargo, con sabor a nuez, caramelo y notas de mantequilla. Es por eso que
creo acompaña tan bien al café y las nueces.
Según N. Segnit, para activar los elementos de sabor de los frutos secos, antes de triturarlos o incorporarlos a los bizcochos hay que tostarlos y luego retirar la piel amarga.


"El club de los viernes" de Katte Jacobs... pero los lunes... En efecto, nos reunimos un variopinto grupo, que sin conocernos de nada, vamos forjando una buena amistad entre hilos, lanas y risas, si contasemos con cafetera y un bizcocho como este, no llegaríamos a casa ni para la hora de cenar... que nos vamos conociendo. Biquiños.
ResponderEliminarGracias anónimo u anónima por el comentario, habrá que ir pensando en un termo para los lunes....
ResponderEliminarCocinilla con vista, tu con tan buenas ideas... Termo, si, pero... ¿Con te o con café? A las cinco... ya sabes...
ResponderEliminarMe encanta este bizcocho, es muy original. Con tú permiso me lo llevo!!!
ResponderEliminarTodo tuyo Maribel y ojalá encuentres más cosas para llevarte. Bss
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