El último verano lo pasé al lado
de mi madre, su imagen viene hasta mi memoria como
la de la diosa de la Misericordia (la que escucha y entiende las penas y deseos
de las mujeres), con su cara tersa, libre de preocupaciones, ojos claros. Este corto
tiempo, por motivos de su enfermedad, lo
dedicamos, entre otras cosas, a “la terapia de las flores”, salíamos al patio y pasábamos ratos cuidando y
mimando sus flores, cambiándolas de
sitio, quitando las hojas secas, regando,hablándoles, girando las macetas…entre todas había una que yo no
conocía, tenía las hojas con caprichosa forma redonda eran grandes y esta plagadita de abundantes y diminutas florecillas
de color entre azul y morado, pero muchas, muchísimas florecitas…le pregunté
qué planta era esa y me respondió desde la sabiduría que sólo las madres tienen
cuando eres hija : “Esa planta es divina, puede aliviar cualquier dolor,
excepto el de un corazón roto”. Quizás tu también sepas de que planta hablo,
porque la he visto en varios, diría que en muchos maceteros y cada vez que la
veo me pregunto si sus dueños sabrán de su imposibilidad para aliviar ese
dolor que padece un corazón roto. Ahora que ya he dejado de ser hija, para pasar a ser únicamente madre y
puedo asegurarte que carente de cualquier sabiduría (creo que ésta salta una
generación, como en el caso de los hermanos gemelos) pero con ganas de seguir “trasteando”
en la cocina, mira que plato más otoñal te he preparado:
SETAS RELLENAS DE POLLO Y CASTAÑAS CON
SU
SALSA DE MARACUYÁ Y GRANADA
Ingredientes:
½ Pechuga de pollo picada.
Perejil: unas hojitas.
Crema de castañas (en conserva)
Maracuyá o fruta de la pasión: 2
ó 3 piezas.
Nata para cocinar: 200 ml.
Azúcar: 1 c.c
Granada: ¼ de sus semillas.
Sal y pimienta blanca molida:
opcional
Para el rebozado:
Harina: cantidad necesaria.
Huevo batido: 2 unidades.
Pan rallado: cantidad suficiente.
Aceite suave para freír.
Elaboración:
Empezamos picando menudito el
perejil y añadírselo al pollo junto con la sal y la pimienta. Reservamos.
Limpiamos bien las setas con papel de cocina y las emparejamos de dos en dos
procurando que sean de igual tamaño (si hay que recortar alguna, pues ya sabes…ajustando,
que es gerundio).
Mientras el pollo coge el sabor,
vamos a preparar la salsita…nada, unos minutos.
Primero, sacamos la pulpa de
las frutillas sobre un colador para evitar que caigan las semillas y con ayuda
de una cuchara exprimimos y recogemos el máximo de su jugo. Ponemos a calentar la nata a fuego muy suave y le añadimos el azúcar y el jugo de la fruta (prueba, si ves que está muy ácido añade un poquito más de azúcar, no todos los maracuyás tienen el mismo “punto” y algunos son muy ácidos), removemos para que vaya tomando cuerpo, cuando empieza a espesar un poquito le añadimos las semilla de granada y apagamos el fuego, pero no retiramos el cazo del fuego.
En una de las setas, por su cara
interna, colocamos una pequeña porción del pollo y encima un poquito de la
crema de castañas (a lo fino filipino: crème
de marrons) tapamos con la otra seta y como quien hace un cesto hace ciento…
seguimos haciendo lo mismo hasta que hayamos completado todos nuestros bocaditos
o bocadillos de setas.
Una vez que tengamos hechos los bocadillos
de setas vamos a rebozarlos y posteriormente freírlos; para ello primero los
pasamos por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado. Los vamos colocando toditos en una fuente y
cuando ya los tengamos rebozados nos ponemos con la fritura.
Ponemos abundante aceite en una
sartén honda a fuego medio-alto cuando esté caliente empezamos a freír nuestros
bocadillos, unos 2 ó 3 minutos por cada lado, los sacamos y los colocamos sobre
papel absorbente para que escurran el exceso de grasa.
Servimos acompañados de nuestra
salsa templada. Si la salsa se ha enfriado, la calentamos un poquito.
Este es un plato netamente
otoñal, he optado ponerle carne de pollo porque me parece que su
suavidad (casi, neutralidad) permite dejar al descubierto el resto de los
sabores, y de eso se trata, de encontrarlos no de ocultarlos…como si fuéramos
al bosque a buscar las setas.
Un gran abarazo, Sonsoles...
ResponderEliminarSabia amiga... qué delicia!! como siempre un gusto leerte.. :)
ResponderEliminarNo creo en absoluto que la sabiduría esté entre una de tus carencias y lo digo aún a pesar del conocimiento de tu persona que solo este espacio deja como vía del mismo y sin ánimo de que suene a carantoña sensiblera. Para muestra, solo hay que leer el encabezamiento de tus recetas y como nos deleitas y nos haces aflorar sentimientos, esto para mí, también es sabiduría.
ResponderEliminarBueno, y de tu receta de hoy, ¿que te puedo decir? Pués que si me la encuentro en la carta de un restaurante, seguramente iría asociada a un "puyazo" de los de aúpa, menuda combinación de ingredientes tan dispares y que bien has sabido combinarlos para alcanzar un plato de 10, y no es coña.
Un fuerte abrazo y que tengas una fantástica semana!!!!
Sólo te hablaré de la receta porque lo otro duele.
ResponderEliminarEs fantástica y la salsa me la apropio, más o menos,que eso del tuneo,nos gusta bastante.
Besados.
Mi madre siempre dice que habría que estudiar para ser madre y que su madre, mi abuela , sí que sabía ser madre. Yo ahora pienso que mi madre no necesitó aprender y yo sí que lo necesito y mucho a veces, porque temo equivocarme y no estar acertada con mis hijas, no saber qué responder y cómo dar buenos consejos. Hace poco mi hija me dijo, cuando yo tenga hijos , te preguntaré que tú sabes más que yo. Jajajaja!!! la cadena de la vida es la verdadera sabiduría.
ResponderEliminarY la receta sí que es de experta cocinera, con una combinación original que invita a probarla!!! Mil besos y como siempre un placer en venir a leerte y visitarte!!!
Me ha gustado mucho el comienzo de tu entrada, creo que la sabiduría de ser madre, nos la va dando la experiencia que nos dan las situaciones por las que vamos pasando. A unas personas más y a otras no tanto. Pero el paso del tiempo nos hace no solo más viej@s, sino más "sabios", eso me parece a mi.
ResponderEliminarEn fin, tu receta me ha parecido diferente, original, no la había visto en mi vida, pero seguro que la haré porque es estupenda.
Me ha encantado venir a tu blog y leerte.
Besos
!! Hola Sonsoles!! Pues ahora has dejado de ser hija para ser madre con mayúsculas, ahora toda la sabiduría a pasado a ti aunque todavía no lo sepas. En mi caso, he dejado de ser hija y sólo me queda el de hermana. Ahí se paran mis cargos.
ResponderEliminarTu plato de hoy contiene unos ingredientes que me entusiasman, la combinación es extraordinaria, y deliciosa para cualquier paladar. Besitos.
Tus palabras dejan una sensación agridulce...
ResponderEliminarSin embargo, los recuerdos dulces acabarán por vencer a los amargos, aunque a veces parezca imposible.
En cuanto a la receta, qué te voy a decir, ¡me encanta!. Hago unos "sanjacobos" de setas que me gustan muchísimo, pero este relleno me parece diferente, original y riquísimo. Probaré, cuando encuentre setas apropiadas (por aquí son poco seteros, y en los comercios hay poquillas).
Un beso.
Madre mia lo que dan de si las setas y a mi que me encantan, tomo nota de la receta.
ResponderEliminarUn beso
He tardado en comentar porque cualquier cosa que te diga, que ya sabes por otro lado, no va a estar a la altura del sentimiento que me produce leerte. La madre que se lleva en el corazón más allá de la vida es la de verdad y a la que hay que parecerse, la sabiduría no es tan importante como el amor...
ResponderEliminarLa receta me encanta, qué te voy a decir si todo lo bordas!
Un abrazo enorme
Leer tus entradas siempre produce un sentimiento agridulce...cuentas las cosas con tanta sensibilidad, da gusto leerte.
ResponderEliminarSobre la receta hay poco que decir, se ve fantástica, esas setas rellenas tienen que estar muy ricas.
Un besazo.
Una entrada muy emocionante, y una receta divina para este tiempo que estamos, besos
ResponderEliminarmanjar de dioses !! me ha encantado tu receta,se ve deliciosa
ResponderEliminarbesitos
uff..Sonsoles guapa, que te voy a decir ahora si a la que vengo me dejas kao, mira hoy solo te voy a decir lo que me nace
ResponderEliminareres un angel de los de verdad
un besazo grande
Hola Sonsoles. Esa sabiduría, la sabiduría de las madres, de las abuelas, solo las tenéis las mujeres y es que si las mujeres mandaran el mundo iría de otra forma. Eso es lo que creo yo, espero no equivocarme.
ResponderEliminarLeyendo el título de la entrada uno intuye que se va a encontrar con una delicia. Delicia que encuentra al leer como la has preparado. No he probado la maracuyá pero si hace honor a su nombre debe ser tentadora jj.
Un bocado exquisito el que has preparado y que con la salsa con la que la acompañas hace que probarlo sea toda una sensación. Una tentación irresistible.
Un abrazo
Ay Sonsoles, si tuviera semillas de la planta que cura el corazón roto te mandaba varias macetas para que decoraran tu casa y tu vida, mientras encuentro las semillas te mando un millón de abrazos que no curan pero acompañan ;)
ResponderEliminarY de las setas qué te voy a decir? Que aunque pintan bien,las tengo que probar para hacer una crítica con fundamento...ya está tardando el tupper...
Mil besos Sonsoles
Estupenda entranda y por experiencia se los momentos tan bonitos que has contado y que siempre quedarán en nuestro corazón. Una receta de lo mas original, y buenas ideas que has aportado para experimentar en la cocina. Me ha encantado la combinación de ingredientes y sobretodo como ensalzas el sabor de la seta (que a veces casi no saben a nada, sobre todo las cultivadas). Así que gracias por compartir esta estupenda receta. Besos y feliz semana¡¡¡
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