Hace mucho tiempo, casi tanto
como años tengo que sé que es mentira eso de que “la letra con sangre entra”. Podrá
ser un cuadro de Goya, pero no una frase digna de pronunciar y menos, mucho
menos, de aplicar. Tuve la gran suerte de ir a una escuela de parvulitos, de
los 3 a los 6 años, cuya maestra “La Señora Pepa” era una M-A-E-S-T-R-A que nos
enseñaba que las letras entran con amor y ternura y se quedan contigo si las
recibes con ilusión. Nos enseñaba en un viejo abecedario colgado en la pared
para luego pasar al catón despacito, con
paciencia y ternura, primero las vocales,
luego las consonantes… ahora juntábamos vocales y consonantes y más adelante
con palmadas contábamos las sílabas de cada palabra… El resultado era que todos
(bueno, casi todos) empezamos a amar las letras y sus caprichosas
combinaciones, para un poco más adelante empezar a leer los cuentos de
Perrault, Anderser, Grimm...Las aventuras del Capitán Trueno y Crispín… Esta
Maestra no enseñaba desde la más profunda convicción y vocación por la
enseñanza. Hoy como homenaje a ella y a
todos los auténticos maestros, en cualquiera que sea su disciplina que te
parece si les obsequiamos con:
LAPICEROS DE CHOCOLATE
Hoy vendrá mi primo McGiver a
ayudarnos con: pajitas para refrescos (geniales por el grosor las de McDonalds -algo
bueno tendrían que tener-) una jeringuilla (para alimentación) cuya punta entre
en la pajita. La paciencia la pondremos nosotros. La idea la he tomado prestada de Mabel, que tiene unas cosas maravillosas y unas explicaciones que hacen que todo resulte sencillo.
Ingredientes:
1 clara de huevo.
Opcional:
Chocolate blanco para fundir.
Colorantes alimentarios (gel)
Masa brisa o quebrada (refrigerada).
Elaboración:
Fundimos el chocolate, bien al
baño maría o bien en el microondas, si es en el microondas mejor hacerlo de
poco tiempo en poco (cada 15 segundos) y removiéndolo cada vez para evitar que
se queme y se estropee. Una vez fundido metemos dentro un extremo de la pajita y en el otro extremo encajamos la jeringuilla y “succionamos”
con ella el chocolate, que no llegue hasta el extremo mismo.
Sacamos la
jeringuilla y llevamos nuestra preparación al congelador ( unos 10 minutos) para
que endurezca. Ya tenemos la primera mina para nuestras pinturas.
Lo mismo con el resto. Hacemos
tanta pajitas como pinturas vayamos a preparar y… alguna más que siempre hay
desastres.
Si vamos a utilizar el chocolate
blanco y los colores pues fundimos un poquito de chocolate blanco con unas
gotitas de leche, removemos, le añadimos unas gotas de colorante y hacemos el
mismo proceso que para rellenar las pajitas con el chocolate negro o con leche.
Una vez congeladas las minas para
sacarlas de las pajitas con ayuda de un cutter o bisturí cortamos la pajita a
lo largo por un lado y a lo largo por el otro y ya sale la mina. Si se rompe,
no pasa nada, que al ir en el interior de la masa se volverá a juntar.
Cortamos rectángulos de masa
brisa un poquito más largos que nuestras minas de chocolate y de un ancho que
permita envolverlas bien. Pincelamos con la clara la masa, colocamos encima la
mina de chocolate, envolvemos procurando que quede bien, bien sellado (a mí
algunas se me abrieron y el chocolate se salió: caos) borde y extremos.
Podemos pincelarlas por fuera con
un poquito de leche o de huevo y espolvorear con azúcar.
Las metemos en el frigorífico
(incluso en el congelador) antes de hornearlas, así se dorarán por fuera, pero
el chocolate “no sufrirá”.
Mientras se calienta el horno a
200º, en la rejilla del horno colocamos papel de hornear y entre cada barrita
de la rejilla ponemos nuestras pinturas, para mantener su forma redondeada
mientras se cuecen en el horno. Tardarán unos 7 u 8 minutos. Estate pendiente
para que no se te churrusquen.


que chulis.. me encantan
ResponderEliminarhttp://senoritamandarina.blogspot.com/
Creo que son las fotos más chulas que has hecho hasta ahora!
ResponderEliminarDesde Google + me vengo a tu cocina con vista llamada por los lapiceros y leo la entrada que me gusta tanto o más que la receta y como maestra que soy me llega al alma.
ResponderEliminarMe quedo contigo.