Hay abuelas que dejan herencias
fabulosas, títulos nobiliarios, fincas, casas… la mía, en herencia me dejó sus
andares, ni siquiera de ella heredé su gran habilidad para calcetar. Eso sí, me
hice una “apropiación debida” de su viejo cuaderno de cocina (que por cierto,
está pendiente de restauración) y aunque no era
una cocinera extraordinaria he de reconocer que sí recogió con mimo,
unas maravillosas recetas muchas de las cuales vienen expresadas en medidas de otro tiempo tales como cuartillos,
libras y onzas. Que parecen sacadas de las profecías de Nostradamus y, claro está, hay que “traer” a la actualidad. Son recetas que se elaboraban con productos muy básicos,
pero todas, absolutamente todas, aderezadas con el ingrediente indispensable e insustituible del cariño
por y para los que van a compartir
la preparación, sea esta la que sea, desde la sopa hasta el capón. De ese
cuaderno he decidido hacer hoy una receta dulce. En sus anotaciones pone que una vez hecha la masa se corta en porciones redondas,
se pone en la bandeja enharinada y se lleva a cocer al horno de la panadería. Nosotros no iremos a la panadería y seguro que nos quedarán también muy buenos
nuestros:
BOLLOS NEVADOS DE
VINO BLANCO (Nevaditos)
Las medidas del cuaderno de mi
abuela:
½ cuartillo de vino blanco bueno.
7 onzas de manteca nueva de cerdo.
17 onzas y media de harina candeal.
Azúcar en polvo para bañar.
Pizca de sal.
Ingredientes:
125 ml de vino blanco(He utilizado un Jerez amontillado).
500 grs de harina.
½ c.c aprox. de sal.
Azúcar glas.
Elaboración:
Derretir la manteca de cerdo a
temperatura muy baja.
En un bol ponemos la harina con
la sal y el vino blanco y le añadimos la manteca de cerdo derretida. Mezclamos
bien y amasamos. Estiramos la masa ayudándonos de un rodillo y la dejamos como
de 1 cm y con ayuda de un cortapastas recortamos nuestros bollos.
Precalentamos el horno a 180º.
Espolvoreamos la bandeja del
horno con harina y encima vamos colocando nuestros bollitos y metemos a cocer
de 20 a 25 minutos (hasta que estén un poco doraditos, por abajo se tostarán
más por acción de la harina que hemos puesto).
Sacamos, dejamos enfriar y los
cubrimos bien con azúcar glas.
Nota: Chela G. me ha invitado a participar en el Día Mundial del Sherry ( Jerez para los autoctonos) que se celebra el 26 de Mayo, pues voy a enviar esta receta.En su blog encontrareis las bases y el motivo del evento.


Bollos de manteca, los llamaban en mi pueblo (...por Castilla la Vieja, entonces...) y se les añadía anís en lugar de vino blanco. (Y sí, se llevaban a la panadería a cocerlos.) Estos te han quedado de vicio...
ResponderEliminarMi familia es Castellana, del mismo centro de Castilla la Vieja, compadre. Lo del licorcillo parece que era cuestión de gustos, pero como ves... los ingredientes los mismos "pa to". Buen sábado.
EliminarTengo pendiente esta receta,nunca he utilizado la manteca en los pasteles pero probaré,
ResponderEliminarBesos me quedo ojeando tu cocina. Ana
Madre mia que ricooooooosss mantecados ,,,yo me los como en todas las epocas del año, asi que tomo nota de ella y me quedo como seguidora y te invito a que visites mi blog .
ResponderEliminartremendita-tremendita.blogspot.com
Besitos
Que buenos!!! Anda que no he ido yo veces con mi abuela a llevar las "latas " con los dulces al horno de la panadería...ese olor no se olvida nunca,que maravilla,que pena que ya no se haga
ResponderEliminarUn beso
Ese olor y ese..."espera, que todavía están calientes" y ese... "puedo yo..." Un beso Inma.
EliminarUna auténtica delicia.
ResponderEliminar¡Diiiviiinos!
ResponderEliminarQue pinta mas buena tienen estos bollos (serían como mantecados creo)
ResponderEliminarUfff a ver si me atrevo por navidad hacerlos.
Me han encantado!!
Besos
Pilar, tú lo has dicho; no es que serán, es que son lo que en algunos sitios se llaman mantecados (su ingrediente principal es la manteca de cerdo). Besos. Delicioso tu cabello de ángel.
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