Una de las cosas que me gusta
hacer en otoño es ir a buscar castañas. Hace años solía hacerlos con mis
sobrinos, mi hija y algún amiguito que se juntaba al grupo. Cuando llegábamos
al sitio elegido descubrían que las castañas tenían su propia protección, que había que ser “listos”
para no picarse (cosa que descubrían después de un par de lesiones leves) y
solían recurrir a sofisticadas técnicas
para romper su escudo protector (o erizo), tales como: “a golpe de piedra” o “a patada-
pisotón limpio”. Todo este esfuerzo se veía compensado a la vuelta, cuando
asábamos las castañas o cuando la abuela las preparaba cocidas en leche con
anises. Te voy a mostrar como nos preparaba la abuela las castañas cocidas,
creo que te gustará:
CASTAÑAS COCIDAS EN LECHE CON ANIS ESTRELLADO Y CANELA
Ingredientes
(4 personas):
Agua.
½ cc de anises verdes
3 c.s de azúcar.
½ l de leche entera.
2 anises estrellados.
1 rama de canela.
Canela en polvo c.s
Elaboración:
Cogemos las castañas y les
hacemos un corte longitudinal (para que luego resulte fácil pelarlas) y las
ponemos a cocer en agua unos 20 minutos junto con unos poquitos de anises
verdes. Cuando están cocidas las sacamos del agua, esperamos un poquito, que se
enfríen, y las pelamos con cuidado, intentando que queden lo más enteras
posibles.
En un cazo ponemos la leche (yo
he utilizado leche de soja), el azúcar los anises estrellados y la rama de
canela, acercamos esto al fuego e incorporamos las castañas, que cuezan otra
vez unos 15 ó 20 minutos. Y ya está, podemos tomarlas calentitas o frías,
enteras o trituradas como si de unas gachas se tratara, de cualquier forma
están deliciosas en las frías tardes otoñales.


¿Ya has ido a castañas? O ¿Te las venden con escudo protector incluido? Creo recordar que alguien me contó que dentro del erizo se converban mejor y durante más tiempo.
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